Recetas para cocinar con niños

Hay qué ver cómo les gusta la cocina a los niños. Desde que los programas infantiles han dado rienda suelta a la imaginación de los pequeños cocineros, nos damos cuenta de lo mucho que disfrutan los niños en la cocina. Para ellos, cocinar es pasar tiempo con nosotros. Disfrutan muchísimo de nuestra compañía y aprenden con cada cosa que les explicamos. Muchas veces, por tiempo o por miedo a que puedan quemarse o hacerse daño, no les permitimos ayudarnos en esta labor que puede ser muy creativa. Pero tampoco es cuestión de que les enseñemos a hacer un cocido madrileño, la idea es dejarles ayudarnos y hacer con ellos recetas sencillas para que luego las disfruten, mientras se las llevan a la boca.

Para los más pequeños, la repostería es una pasada y lo digo por experiencia. Alucinan viendo como las masas se hinchan en el horno y les encanta decir que ese pastel lo han hecho ellos mismos. Además, hacer recetas dulces elimina prácticamente todo el peligro. En muchas ocasiones sólo necesitamos un peso, unas varillas y algunos boles, por lo que no tendremos ni cuchillos ni cazos al fuego.

Nuestros hijos absorben la información y aprenden de cada cosa que hacen con nosotros. Así que, ¿por qué no enseñarles algunos valores a través de los fogones? Cocinando estarán haciendo cosas reales, del día a día. Además, despertaremos la creatividad que llevan dentro permitiéndoles que ellos mismos sigan con la receta y otorgándoles libertad de actuación. Vamos a repasar algunas recetas que podemos llevar a cabo ayudados por los más pequeños.

Tapas sencillas: si tenemos prevista alguna cena o invitados en casa, podemos permitir que los peques nos ayuden con los entrantes. Es cierto que para esto es necesario que los padres seamos un poco cocinitas, pero en todos los hogares hay algún amante de la cocina, ¿no es así? Los nenes pueden hacer tapas frías que les permitan potenciar su imaginación. Alguna receta tipo bocaditos de queso o sándwiches enrollados rellenos, será una buena forma de iniciarlos en el mundo culinario.

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Foto: Claire Sutton

Mini hamburguesas artesanales: que los niños aprendan a comer y a disfrutar de la comida es básico, pero también lo es que entiendan que una dieta sana y equilibrada es fundamental. Por este motivo podemos hacer con ellos hamburguesitas caseras cien por cien. Es decir, que vean de dónde sale una auténtica hamburguesa. Sólo nos harán falta algunas verduras, carne picada, huevo, especias y unos panecillos. Los niños comerán posteriormente una sana y rica hamburguesa lejos de los estereotipos de la comida rápida.

Bonitas meriendas con frutas: la fruta es básica para llevar a cabo una dieta sana. Nuestra dieta mediterránea, tan bien valorada, incluye varias piezas de fruta al día. Con los peques podemos preparar ricos platos con frutas dándole forma y dibujando a sus personajes favoritos o bonitos paisajes con las frutas que posteriormente disfrutarán degustando.

Meriendas fáciles: ¿a quién no le encanta las palmeritas de azúcar? Pues hacerlas en casa es realmente sencillo. Sólo necesitamos una lámina de hojaldre y azúcar blanca. Eso sí, los niños se van a pringar de azúcar hasta las cejas. Pero pasaremos un rato estupendo disfrutando con los pequeños. Serán risas garantizadas.

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Foto: Etringita

Repostería original: esto es para las mamis y los papis reposteros. Que los más peques aprendan a utilizar rodillos, chocolates, harinas, etc. será estupendo para ellos. Unas magdalenas elaboradas con frutas, que luego ellos puedan comer con total tranquilidad, conseguirán hacer las mieles de cualquier niño que se precie.

Como vemos es posible hacer cosas cotidianas con nuestros hijos. Ellos lo pasarán en grande, pero nosotros muchísimo más. El nivel de complicidad que alcanzaremos con los niños será enorme y ellos aprenderán a valorar la gastronomía y a comer mucho más sano. ¿A qué esperáis? ¡A los fogones!